Trump contra Biden: el mejor debate para la América actual

La periodista de la CNN, Dana Bash, calificó el primer debate presidencial entre el presidente Donald Trump y el candidato demócrata Joe Biden como un «espectáculo de mierda» poco después de terminar. El también periodista de la CNN, Jake Tapper, considera que «el pueblo norteamericano ha perdido esta noche porque ha sido horrible». Insultos, interrupciones y acusaciones han marcado este primer Trump vs Biden.

Pero no deje que el ruido esconda la melodía. El debate, calificado por muchos analistas como el «peor de la Historia» ha sido un experimento sociológico excelente. Una buena demostración de los Estados Unidos actual, un país polarizado, con sectores impermeabilizados en sus búnkeres ideológicos y con varias crisis interconectadas como aquellas muñecas de madera de aquel país que cada vez que es mencionado Putin envía un bot a Wisconsin.

Referentes polarizados, parámetros nuevos

En esta visión sobre Estados Unidos, Mike Allen (Axios) afirma que «este debate es como el país: todo el mundo habla, nadie escucha y no se aprende nada». Trump interpela a los supremacistas blancos: «Proud Boys: retroceder y esté al margen». Biden, en el ala izquierda de los demócratas: «El partido soy yo, ahora mismo. Yo soy el Partido Demócrata «.

La presidencia de Trump ha hecho saltar por los aires cualquier referencia sobre lo que es la cohabitación ideológica entre republicanos y demócratas. Me viene a la mente las explosiones de ‘El puente sobre el río Kwai’ y la locomotora que cae al agua.

No podemos tomar los parámetros de mandatos anteriores porque sencillamente el presidente actual ha desmagnetizado la brújula del país y de los debates electorales. Lo hizo en las primarias republicanas en 2016, en la carrera presidencial ante Hillary Clinton ese mismo año y lo está haciendo en la campaña de su eventual reelección.

El trumpismo ha desmenuzado el Partido Republicano y sus migajas caen como copos radiactivos de nieve sobre Washington. El ultraconservadorisme en Estados Unidos es más un animal post-apocalítpic visto en Chernóbil con varias malformaciones que la Hidra mitológica de siete cabezas.

Un formato caducado

Televisivamente, el primer debate ha tenido una audiencia de 73 millones de personas, una cifra que representa la segunda mejor audiencia de la Historia después del Trump vs Clinton de 2016.

En un momento donde la crisis sanitaria, la crisis económica y la crisis racial sacuden Estados Unidos, el formato de dos contrincantes ante un moderador en un auditorio con un centenar de personas ha resultado insuficiente.

Chris Wallace, periodista de Fox News (una ‘rara avis’, en la cadena de televisión fundada por el amigo [de Trump] Roger Ailes) no pudo desaparecer del fuego cruzado. Hubiera querido desaparecer pero resultó el punto de fuga adecuado para que Biden no tuviera que mirar al actual inquilino de la Casa Blanca. La comunicación postural del demócrata, en escorzo, denotaba claramente su animadversión por el republicano. Trump penetraba con los ojos a Biden mientras que esta evitaba el contacto visual. Ahora miro a Wallace, ahora miro a los telespectadores.

La Covid-19 nos está llevando eventos en formatos híbridos y la adaptación de los debates televisivos a la nueva realidad es urgente. Las decepcionantes convenciones nacionales de demócratas y republicanos, cursis y poco imaginativas, chocan con las retransmisiones digital desde la burbuja de Orlando donde se disputan las Finales de la NBA; o el mayor festival de música electrónica del mundo como es Tomorrowland, que vendió este verano un millón de entradas en una convocatoria virtual como si fuera el videojuego Fortnite.

La Comisión de Debates Presidenciales está pensando en incluir cambios para «garantizar un debate más ordenado». El asunto pero no es una cuestión de orden. Es una cuestión de incluir mayor dinamismo, participación ciudadana y un repensar de escenografía.

Después del primer debate, las próximas citas serán el 15 de octubre y el 22 de octubre. El vicepresidente Mike Pence y la senadora Kamala Harris tendrán su debate el 7 de octubre.

Rudolf Giuliani, consejero de Trump, ya había vaticinado antes de este primer debate que Trump combatiría de forma más agresiva ante Biden que lo que hizo con Hillary Clinton. No era la gentileza del presidente ante una mujer lo que ha incrementado la testosterona del republicano. Donald Trump, en medio de la pandemia de más de 200.000 muertes; en medio de la crisis económica; y en medio de este caos social donde su mantra ‘ley y orden’ intenta surgir vencedor. necesita arriesgar al máximo si quiere llegar vivo después del 3 de noviembre y no acumular cargos sin la inmunidad presidencial.