Así es la estrategia digital de Mike Bloomberg

Donald y Mike se parecen más de lo que pensamos y no es porque ambos sean multimillonarios. A veces hasta cuesta distinguir quién ha dicho qué. En Politico, por ejemplo, juegan a adivinar la autoría de algunas frases de ambos. En los primeros meses de su campaña presidencial, Michael Bloomberg ha sido tan agresivo en las redes sociales como lo fue el presidente Trump hace cuatro años. ¿La diferencia? Que se está gastando mucho más dinero. Los aproximadamente 400 millones de dólares que ha gastado lo han convertido en omnipresente en anuncios en Facebook e Instagram, así como en formas más tradicionales de medios como la televisión y la radio.

Las elecciones presidenciales en Estados Unidos son un magnífico laboratorio donde fluyen las estrategias digitales cuyos límites son muy cuestionables en muchos casos. Hoy nos fijamos precisamente en el candidato que ha entrado más tarde en la contienda demócrata. 

Pero, ¿cómo podemos identificar las líneas estratégicas de Bloomberg en el ámbito digital? Dicha estrategia se compone de tres vectores principales:

1. Memecracia en Instagram.

Bloomberg ha contratado a influencers para crear videos e imágenes, en definitiva, memes que promueven su candidatura en las redes sociales. En el caso de Instagram, que ha sido un terreno poco dado a la comunicación política, Bloomberg está trabajando con una compañía llamada Meme 2020 para tratar de llegar a los votantes jóvenes. Pero en lugar de convencerlos de que voten por él en función de sus políticas, Bloomberg está intentando obtener votos con difusión viral. Por cierto, el CEO de Meme 2020 es Jerry Media también conocido por ser uno de los creadores del infausto festival Fyre (sic).

Cuentas populares de memes como @grapejuiceboys y @ tank.sinatra han publicando mensajes directos falsos de Bloomberg.

Los responsables de la campaña digital de Bloomberg consideran que «los memes serán esenciales si los demócratas van a tener alguna oportunidad de ganar contra Donald Trump en las elecciones presidenciales a finales de este año».

«Los memes serán esenciales si los demócratas van a tener alguna oportunidad de ganar contra Donald Trump en las elecciones presidenciales»

2. Microinfluencers

La campaña social de Bloomberg se extiende más allá de trabajar con Meme 2020. La semana pasada, Daily Beast descubrió que la campaña de Bloomberg contrató a una compañía llamada Tribe para pagar micro-influenciadores, que tengan cuentas con más de 1.000 seguidores pero menos de 100.000, a razón de 150 dólares por publicación para crear contenidos originales. Según Daily Beast, «Tribe, que trabaja con casi 70.000 aspirantes a influencers, ofrece a las marcas, y, en este caso, campañas presidenciales, la capacidad de solicitar contenido personalizado a estos microinfluencers, que crean redes sociales personalizadas dentro de los parámetros de la marca».

3.Astroturfing

La semana pasada Twitter suspendió 70 cuentas por publicaciones similares a spam que apoyaban al candidato presidencial demócrata Michael Bloomberg, cuya campaña ha contratado a cientos de personas para promoverlo en las redes sociales en Estados Unidos. Según The Wall Street Journal, Bloomberg está contratando a 500 personas, con 2,500 dólares al mes, para pasar de 20 a 30 horas a la semana reclutando a sus amigos y familiares para escribir puestos de apoyo.

Twitter determinó que las cuentas fueron suspendidas porque entraban en conflicto con su «Política de manipulación de plataformas y spam«, establecida en septiembre de 2019 en respuesta a las actividades de las redes de trolls patrocinados por Rusia en las elecciones presidenciales de 2016. Dicha política prohíbe prácticas como aumentar artificialmente el compromiso en los tweets y usar información de perfil deliberadamente engañosa. Es decir, prohibe el astroturfing, una estrategia de marketing digital consistente en esconder al responsable o responsables de una campaña publicitaria. Es un proceso que busca la viralidad y la masificación de un mensaje haciéndolo parecer natural, engendrado en la sociedad y sin ningún motor promocional, pero que realmente forma parte de la iniciativa de una marca o compañía para visibilizar algo que le interesa.

El astroturfing, una estrategia de marketing digital consistente en esconder al responsable o responsables de una campaña publicitaria

Al patrocinar cientos de cuentas nuevas que publican contenido copiado, Twitter dijo que la campaña violó sus reglas contra «crear múltiples cuentas para publicar contenido duplicado», «publicar Tweets o hashtags idénticos o sustancialmente similares de múltiples cuentas que usted opera» y «coordinar con o compensar a otros para que participen en un compromiso o amplificación artificial, incluso si las personas involucradas usan solo una cuenta «.

Según publica Los Angeles Times, en un comunicado, Sabrina Singh, portavoz de la campaña de Bloomberg, dijo: «Pedimos que todos nuestros organizadores adjuntos de campo se identifiquen como trabajando en nombre de la campaña Mike Bloomberg 2020 en sus cuentas de redes sociales. A través de Outvote [una aplicación de participación de votantes], el contenido es compartido por el personal y los voluntarios a su red de amigos y familiares y no tenía la intención de engañar a nadie «.

La respuesta de Facebook a la nueva estrategia social de la campaña de Bloomberg es diferente. La red social considera que la actividad de la campaña cae dentro de sus reglas para el contenido de marca, no las reglas contra el «comportamiento inauténtico coordinado» ideado en gran medida en respuesta a la intromisión electoral rusa.

4.Contenidos audiovisuales editados

Estos meses anteriores hemos visto vídeos -y compartidos por Trump- donde se veía a Nancy Pelosi en estado de embriaguez FALSAMENTE ALTERADOS y MANIPULADOS en su velocidad. Ya está siendo habitual hablar de deep fakes, estos vídeos desarrollados con Inteligencia Artificial para mezclar caras, voces o cuerpos para simular escenas que no existen.

Tras su primer debate en Nevada en las primarias demócratas, Bloomberg utilizó un vídeo manipulado en el que dejaba en silencio al resto de candidatos con sus respuestas. El vídeo había sido editado para fortalecer la sensación de liderazgo de Bloomberg, horas después de su más que discreta participación en el debate demócrata.

La estrategia de Bloomberg ha sido acentuar dichos contenidos. Días después el equipo de campaña presidencial para Michael Bloomberg ha sido criticado por compartir tweets eliminados que se burlaron de los supuestos elogios de Bernie Sanders al dictador cubano Fidel Castro en 60 Minutes.

Las elecciones presidenciales en Estados Unidos son un magnífico laboratorio donde fluyen las estrategias digitales cuyos límites son muy cuestionables en muchos casos.

El equipo Bloomberg, la cuenta oficial de Twitter de la campaña presidencial del multimillonario, entró en la refriega, enviando tweets que luego fueron eliminados, con el hashtag #BernieOnDespots y que consiste en escribir citas ficticias de Sanders alabando a otros dictadores.

Como escriben Sheera Frenkel y Davey Alba en New York Times, «a través de su dinero y su disposición a experimentar, el multimillonario ex alcalde de Nueva York ha abierto agujeros en las reglas ya estrictas para las campañas políticas en las redes sociales«.

Las empresas de redes sociales han estado bajo presión desde las elecciones presidenciales de 2016. El escándalo de Cambridge Analytica sacudió fuertemente a Facebook y puso un toque de atención sobre la propaganda política. No obstante, la presencia continuada de Donald Trump en medios de comunicación y medios sociales ha potenciado una forma de hacer política digital que en muchos casos se ha ido extendiendo. En el último año, han publicitado un flujo de nuevas normas destinadas a la desinformación y la manipulación. Facebook, Google y Twitter han creado equipos que buscan y eliminan la desinformación pero las estrategias digitales siguen pisando líneas rojas en un 2020 que será muy duro.