Hechos significativos: State of the Union, pool de candidatos demócratas y el caso de Colorado

1.- He (The President) shall, from time to time…: El artículo II de la Constitución de los EE. UU es el que se refiere al poder ejecutivo, es decir, el Presidente. Este artículo tiene 4 secciones y en la tercera, en 31 palabras que conforman su primera cláusula, se explica que deberá dar información al Congreso sobre el estado de la Unión y recomendar las medidas que estime oportunas… Y ya.

Al principio ni se llamaba Estado de la Unión, sino Mensaje Anual. En 1946 pasa a denominarse oficialmente por el que era entonces su nombre popular y que es el que nos llega hoy.

En ningún lado se especifica que tenga que ser cada año. De hecho la única referencia temporal es la que encabeza el epígrafe: “de tiempo en tiempo”.

Pero es que ni siquiera tiene que ser un discurso. La Constitución no especifica formato y, de hecho, durante muchos años se enviaba al Congreso una serie de volúmenes con información de los distintos departamentos, un presupuesto, una orientación económica… Y ya.

Fue Woodrow Wilson (el Presidente de la Primera Guerra Mundial y promotor de la Sociedad de Naciones) quién, en 1913 decidió hacerlo presencial y, con ello, hacerlo el estrado desde donde anunciar su agenda política.

A partir de ahí, Coolidge fue el primer Presidente que retransmitió su discurso por radio (1923), Truman el primero que lo hizo por TV (1947), Johnson el primero que lo hizo en horario de máxima audiencia (1965) y Bush-43 el primero que lo hizo en streaming (2002) y en alta definición (2004).

El discurso del Estado de la Unión se considera un evento de rango mayor. El Sargento de Armas anuncia la entrada del presidente en la sala de la Cámara de Representantes, abarrotada por Congresistas, Senadores e Invitados, tanto en el suelo, como en las tribunas y es presidido por los dos cargos más altos de ambas cámaras: el Speaker y el presidente del Senado, a la sazón el VicePresidente de los EE.UU.

2.- Y en 2019… al menos hay una apertura de tres semanas

Pues en este momento no sabemos qué va a pasar con el Estado de la Unión.

Programado para el 29 de enero, Pelosi se ha movido para evitar que el discurso lo realice Trump en la Cámara de Representantes, afirmando que no iba a ser bienvenido y que no lo será hasta que la administración federal no vuelva a funcionar.

En respuesta, Trump (por Twitter) explicó que, en un primer momento, Pelosi le pidió dar el discurso y que luego cambió de opinión y lo pospuso. Añade que no va a hacerlo en ningún otro sitio que no sea el Congreso por cuestiones de tradición e historia.

El jueves hubo una oportunidad de que el cierre terminara ya que se votaron dos resoluciones en el Senado. La republicana se basaba en una oferta realizada por Trump de amliar la protección a 700.000 migrantes llegados a EE.UU. de forma ilegal si conseguía los ya míticos 5.700 millones de dólares. La otra votación a iniciativa demócrata abriría la administración por tres semanas para hablar de inmigración, pero no incluía nada sobre el muro. Ninguna de las dos logró los 60 votos necesarios.

Pero ahora la cordura se ha impuesto: se recupera el pacto de tres semanas de apertura, se negocia el presupuesto, aún no hay muro y en ningún caso se ha declarado la emergencia nacional.

Lo cierto es que son los líderes del Senado los que más medios han puesto para dar fin a un cierre que ya iba por su día 34 y 800.000 empleados públicos seguían sin cobrar. Una reciente encuesta entre este sector había revelado que, de media, son dos meses el máximo de lo que pueden aguantar con lo ahorrado.

Trump acepta las tres semanas de tregua, pero ya ha advertido que, como en 21 días no haya acuerdo, volverá con mayor fuerza.

3.- Candidatos mirando a 2020. 9 candidatos demócratas ya han dicho que sí van a intentar desbancar a Trump en las próximas elecciones. Entre ellos hay tres senadoras, Gilibrand (NY), Harris (CA) y Warren (MA); dos alcaldes, Buttigieg (alcalde de South Bend, IN) y Julian Castro (exalcalde de San Antonio, TX); Gabbard, congresista por Hawaii, y Delaney, excongresista por Maryland. Completan el grupo Richard Ojeda Senador en la cámara del estado de Virginia y Andrew Yang, empresario.

Lo cierto es que los demócratas, antes de ir a por Trump, han de ir a por cada uno de ellos y se atizarán no poco. Recuerden los comentarios de Obama sobre Clinton por pertenecer al “stablishment” o en la campaña de 1980 cuando Bush-41 acuñó el término “Voodoo-economics” (Bueller? Bueller?) para referirse a la propuesta económica que en ese momento hacía Reagan. Es lo que tienen las primarias, que se espera sangre y, si no hay sangre, no son primarias.

Creo que va a ser una campaña muy interesante de ver. En un escenario de brutal polarización, donde hay demócratas que se declaran abiertamente socialistas, pero que requiere a un moderado para tener garantías de victoria. Un escenario en el que las cámaras están totalmente separadas en los extremos, como muestran las recientes votaciones al Tribunal Supremo.

Pero no queda sólo aquí. Es estos dos años nos quedan por delante algún “shutdown” más y muchos capítulos de la guerra Trump-Pelosi. Una guerra de gestos y frases, de faroles y apuestas, de medios, tweets y audiencias que pueden (sí, pueden), poner las cosas bastante más tensas, porque no creo que Trump vaya a quedarse callado, aunque no sería mala estrategia esperar y ver qué se dicen entre los candidatos.

Me gustaría saber qué ronda por la cabeza de Pelosi y si ella se considera una candidata apta. A fin de cuentas, ya se ha ubicado al mismo nivel de Trump (el “equal power” que ya ha hecho resonancia en la prensa afín como un epíteto homérico) y es la que más va a tener enfrentamiento real y no sólo discursivo. Ahora, ni es el año para competir ni creo que ella se pueda permitir estar dos años con la vocación de abandonar el segundo puesto en el rango de sucesión.

4.- El curioso caso de Colorado. Hay dos personas que han anunciado que podrían presentarse, pero aún no han concretado. El eterno Cory Booker y, aquí hay que pararse, el exalcalde de Denver y exgobernador de Colorado, John Hickelooper.

Aquí no le conocen y, posiblemente, a lo largo de toda América tampoco mucho, pero es un demócrata de Colorado y esto tiene marchamo de una fuerte organización, ingenioso despliegue y dinero.

Todo parte en 2004, cuando confluyen los intereses de cuatro millonarios de ideología demócrata en un estado dominado por la política republicana; Jared Polis, Tim Gill, Rutt Bridges y Pat Stryker, los conocidos como “The Gang of 4”.

Stryker, una mujer muy activa en la sociedad civil, comenzó su activismo en la PTA (asociación de padres de alumnos) y por aquel entonces quería hacer más por los candidatos demócratas en su estado. Encuentra su vehículo en un incansable Al Yates, primer afroamericano en ser presidente de la Colorado State University.

Yates y Stryker se ven en distintas ocasiones con Polis y Bridges y en 2004 se produce una reunión de Yates con Ted Trimpa, un consultor político que representaba los intereses de Tim Gill. Gill llevaba ya metido en activismo gay muchos años y la gente de mi generación seguro que le identifica en seguida si digo que fue el fundador de Quark Express.

En el verano de 2004 Bridges, Polis, Trimpa, Yates un abogado y activista llamado Michael Huttner, la líder de la minoría en el Senado de Colorado Joan Fitz-Gerald y otros 4 miembros de distintos gabinetes forman la “Roundtable” (Mesa Redonda) y empiezan a buscar maneras de apoyar candidaturas en una situación muy restrictiva a la hora de financiar campañas a causa de la BCRA, McCain–Feingold Act de 2002.

La forma de circunvalación se llamó “Senate 527s” y era aprovechar una forma jurídica apenas utilizada con anterioridad (porque no era necesaria) para montar distintos comiés, poner al frente de esos comités a potentes gestores y coordinarse.

Y vaya si se coordinaron.

Si desde 1995 los dos senadores eran republicanos, en 2005 entra un demócrata y, desde 2009 a 2015, los dos representantes eran del partido azul. Hoy la representación vuelve a ser 1 y1.

Si en 2004 había en DC 2 congresistas demócratas y 5 republicanos, en 2009 esos números se invierten, llegando los demócratas a ganar el 4º distrito, algo impensable en aquel momento.

En 2006, tras 8 años de Bill Owens como gobernador (y con una reelección que llevó al republicano por encima del 60%), Bill Ritter, exfiscal de distrito, se impone con un 57% a su rival republicano. Ritter decide no presentarse a la reelección y es donde entra y gana Hickelooper.

Quién sabe, lo mismo la maquinaria electoral demócrata en Colorado ansía una nueva meta.

Por cierto… Jared Polis hoy es gobernador de Colorado después de haber sido 10 años congresista por el 2º distrito de ese estado.

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