Declaración de intenciones (objetivo 2020)

El 1 de noviembre la Senadora Elizabeth Warren abandonó durante unas horas el estado al que representa en Washington, Massachusetts, y se desplazó a Ohio a apoyar la campaña de Richard Codray para ser elegido Gobernador del estado.

Por enmarcar diré que Warren es Senadora por el estado de Massachusetts en el Congreso Americano. Ganó su asiento en 2012 ante Scott Brown (incumbent en ese momento) quien, por su parte, ganó el puesto que dejó vacante el fallecido Ted Kennedy.

Aparte de la cultura general y el ascenso por la escala del asiento del Senado, la de Brown 2012 fue la primera campaña que hice en EE.UU. Habrán deducido ya que perdimos y, como cualquier campaña perdida, duele.

Pero he de reconocer también que Warren hizo una campaña vibrante en la que se quitó de encima y de golpe todo el encorsetamiento que había en el partido demócrata alrededor de Kennedy y Kerry (el otro senador en ese momento) y el perfil bajó que mostró Martha Coakley en la elección especial de 2010 y que perdió ante Brown.

Warren salió a ganar, a cambiar el ritmo de Massachusetts y del Senado. Nosotros lo teníamos difícil porque en el estado de los Red Sox, los Patriots, los Celtics y los Bruins, los republicanos sólo ganan las elecciones a gobernador. Todo lo que sea enviar a alguien a DC implica color azul.

Hasta tal punto es así que la anécdota política del estado se data en los años 70: en 1972 Nixon se presenta a la reelección y arrasa en todo el país. Todos los estados están pintados de rojo ¿Todos? No. Un alargado estado en el noreste resiste pintado de azul.

Massachusetts se decantó por McGovern (Senador por Dakota del Sur) y con una diferencia de 9 puntos y más de 200.000 votos. El único estado en que ganó un demócrata. Cuando en 1974 Nixon dimite, por todos lados se veían pegatinas y chapas que decía “Don’t blame me. I voted for McGovern” (No me culpes. Yo voté por McGovern).

Pero volvamos a Warren: La senadora estaba en campaña, ya que también le tocaba renovar su asiento. ¿Por qué sales de tu estado a una semana de las elecciones? Bien es cierto que su campaña estaba más que decidida (ganó con un 60,3% a Diehl) y de 9 campañas para el Congreso en su estado, sólo cinco tenían oponente republicano. Les aliviaré el suspense: ninguno de los 5 ganó.

Así que podemos entender que unos días antes pudiera permitirse la licencia de salir a apoyar otras campañas dada la enorme popularidad de la que goza en todo el país. De hecho es una de las principales rivales de Donald Trump, quien, de hecho, le tiene un apodo asignado: “Pocahontas” a causa de la polémica por haberse considerado en distintos documentos oficiales como parte de una minoría étnica.

Pero ¿Por qué Ohio? Hay varios motivos y todos válidos, pero vamos a extraer tres de menor a mayor importancia para los intereses de Elizabeth Warren. Codray es un protegido de Warren. Fue Warren quién consiguió que Barack Obama le nominara como director de la CFPB, Oficina de Protección Financiera del Consumidor, (puesto del que Warren fue inauguradora en 2010) y fue Warren quien le ha tutelado el camino y logrado contactos para muchos de sus donantes y financiación.

Segundo: las encuestas en la campaña a gobernador de Ohio estaban muy parejas. Un ejemplo de libro de tossup. Codray se enfrentaba a Mike DeWine y ambos luchaban por el puesto que dejaba vacante John Kasich. Kasich es republicano, fue candidato en las primarias de 2016 a la presidencia, por tanto rival de Trump. De hecho fue el último en retirarse, dejando así libre el camino del 45º Presidente y nunca se ha mostrado apegado a éste.

Para añadir más interés recordemos que una de las salidas estrella de Trump en campaña fue, precisamente, para apoyar la campaña de DeWine, lo que daba una señal clara de ruptura con el hasta entonces Gobernador. Es decir; Warren iba a Ohio a enfrentarse a Trump en una suerte de guerra fría que da señales de… ¿?

Una última pista: Ohio ha sido el swing state por excelencia y con muy buen ojo, hemos de decir. En 1960 Ohio ganó Nixon ante Kennedy en el estado, pero después ha dado sus 18 votos electorales a LJB, Nixon (dos veces), Carter, Reagan (dos veces y quitándoselo a Carter en su reelección), el recientemente fallecido Bush 41, Clinton (dos veces y quitándoselo a Bush en su reelección), Bush 43 (dos veces) y Trump. Nada mal como marca personal, desde luego.

Nadie, nadie hace un viaje a Ohio si no es por ganar terreno en una elección. Muchos decían que Warren lanzaba su campaña presidencial para 2020 con el análisis de ADN al que me refería antes, pero no se equivoquen: Ohio es la señal. El problema de Warren, como ya he comentado con anterioridad, es que es demasiado progresista para el país en su conjunto. Le funciona muy bien en Massachusetts, le puede funcionar muy bien en California y de ahí al norte hasta la frontera con Canadá o en Illinois, pero no le va a valer en estados que le pueden dar la victoria y de los que acaba de obtener inputs poderosos.

Esos inputs los repasaremos en el siguiente post.

Enrique Cocero. Consultor electoral

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