Las empresas tecnológicas ponen cerco a Alex Jones

Alex Jones e Infowars son referencias de cabecera de Donald Trump y de la derecha alternativa americana, la llamada Alt-Right. Juntamente con Breitbart News, Infowars forma parte de la maquinaria propagandística de la ‘campaña permanente’ de Trump en su lucha con el “pantano” de Washington y los medios de comunicación convencionales.  

En menos de una semana, Infowars está siendo sistemáticamente vetado por parte de las principales empresas tecnológicas. Youtube, Apple, Stitcher, Facebook, LinkedIn, Pinterest y Spotify han retirado los contenidos audiovisuales y los canales de Jones por “violar las normas de la comunidad” mientras que Facebook, el motivo es “glorificar la violencia y usar lenguaje deshumanizador para describir a personas transgénero, musulmanes e inmigrantes”. La app de Infowars aún está disponible en Google Play y Apple Store y en Twitter, la cuenta sigue activa aunque muchos de sus tuits llevan etiquetas de ‘fuente no fiable’.

Como explicamos en ‘La comunicación en la era Trump‘, Jones es un radiofonista con millones de seguidores, tanto de su emisora, ubicada en Texas, como de su página web, Infowars, y sus canales en YouTube, afirmó en 2013 que Barack Obama utilizaba armas secretas para controlar el clima: entre otras, ondas electromagnéticas que provocaron el
huracán Sandy el año anterior. Su show se emite a través de unas sesenta estaciones de radio AM, FM y onda corta, a lo largo y ancho de Estados Unidos y en internet.

“El hombre más paranoico de América”

La revista Rolling Stone calificó a Jones en 2011 como “el hombre más paranoico de América”; la CNN lo denomina como el “rey de la conspiración” y la serie Homeland ha transformado Infowars en su última temporada en Real-Truth, el programa de un enloquecido líder de opinión que conspira contra la presidenta electa Elizabeth Keane.

Infowars es una enorme maquinaria no sólo de propaganda a favor de Trump, sino también de difusión de teorías de la conspiración y otras leyendas urbanas. Noticias falsas espeluznantes, como que Hillary Clinton tenía una red pedófila, que Lady Gaga es satanista y que la matanza de la escuela primaria de Sandy Hook en  Newton (27 muertos) fue una “pantomima”.

Precisamente, la ofensiva de las empresas tecnológicas se produce cuando Jones e Infowars enfrentan actualmente demandas por difamación presentadas contra ellos por los padres de Sandy Hook, debido a sus repetidas afirmaciones falsas.

Efecto Streisand

La presión de las empresas de Silicon Valley, no obstante, puede que sea contraproducente. La app de Infowars actualmente ocupa el puesto número 4 en las principales aplicaciones gratuitas en la categoría de noticias, por delante de las de MSNBC, BBC News, Fox News y The New York Times en Apple App Store.

La supuesta “expulsión” de Alex Jones en Internet pone en tensión la fuerza real de los canales sociales. Los esfuerzos de empresas como Facebook, Twitter o Youtube en la lucha contra las fake news (noticias falsas) es algo necesario y llega demasiado tarde tras la resaca de las elecciones presidenciales en Estados Unidos o el Brexit. Mark Zuckerberg ha tenido que esforzarse para lavar su reputación y la de su Facebook en lugares como el Congreso estadounidense o la Eurocámara.

Las fake news y las deep fakes (la versión audiovisual de las noticias falsas) campan a sus anchas en foros de Internet y plataformas de distribución como Reddit, 4chan o 8chan. Con las alas cortadas por las GAFAM, las plataformas de distribución alternativas van a cobrar más fuerza. Como se demostró en el caso de la victoria de Trump, más allá de los medios oficiales hay un enorme abánico de medios alternativos capaces de movilizar a millones de votantes.

El movimiento QAnon

El último ejemplo es el movimiento Q o QAnon. De los recovecos de Internet surgen los defensores de las teorías de la conspiración, votantes de Trump y profundos haters de la CNN o el New York Times que abarrotan los mítines del 45 presidente estadounidense.

Como explica Univisión, la historia de Q “comenzó en octubre de 2017, cuando [un usuario llamado Q] hizo una publicación en un canal de la web 4chan, una de las varias webs de tableros de mensajes en los que la gente comparte comentarios sobre diversos temas sin revelar sus identidades”.

Las empresas de Silicon Valley van a poner a prueba la pericia de Alex Jones (parodiado en la serie Homeland en el personaje de Brett O’Keefe) para difundir su narrativa de la conspiración. No obstante, Jones e Infowars cuenta con el apoyo del propio Donald Trump y millones de trumpistas que odian el mensaje de demócratas, republicanos moderados y medios de comunicación liberales.

Internet es algo más que Facebook o Youtube. Como bien se demuestra en diferentes encuestas sobre hábitos de consumo digital, las plataformas de mensajería como Whatsapp o Telegram, así como los newsletters tienen un papel muy importante en la distribución de contenidos.

A próposito de la libertad de expresión, por cierto, recogida en la primera enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, el periodista LZ Granderson afirma en la CNN que “no me gusta lo que Alex Jones tiene que decir. Pero me gusta el hecho de que puedo llamarlo idiota. Esto es América”. Esto va de periodismo, tecnología pero también de libertad de expresión en el país que defiende al límite este derecho constitucional.

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