Los neologismos de la era Trump

El seguimiento de las elecciones presidenciales estadounidenses nos dejan el estudio de nuevas palabras que se están convirtiendo en trending topics y en uso habitual en los medios de comunicación. A continuación os comparto algunos de estos neologismos que veréis habitualmente en vuestras pantallas de móvil o televisión.

Alt-Right

La ‘Alt-Right’ (abreviatura de Alternative Right o Derecha Alternativa) es una etiqueta creada recientemente para agrupar a un movimiento difuso de internautas blancos y ultranacionalistas que consideran al Partido Republicano demasiado moderado. Donald Trump y el movimiento ‘Make America Great Again’ se alimentan de este movimiento no homogéneo pero que agrupa a supremacistas blancos, antisemitas, neo-reaccionarios contrarios a los defensores de los derechos humanos, las feministas o el multiculturalismo, y antisistema. Los miembros del ‘Alt-Right’ son denominados ‘alt-righters’. Hay diferentes páginas de Facebook que agrupan a los ‘alt-righters’ pero su nodo principal es Breitbart, uno de los mayores medios de comunicación alternativa de los Estados Unidos. Breitbart fue creado por Edward Breitbart y ha visto su gran expansión de la mano de Stephen Bannon, actualmente principal consejero del presidente electo Trump.

BURBUJA

Una palabra vieja pero que añade contexto a partir de dos conceptos básicos. Por una parte, el ciberactivista Eli Pariser introdujo hace unos años la idea de los ‘filtros burbuja’, que viene a definir los resultados de una búsqueda personalizada en donde el algoritmo de una página web selecciona, a través de predicciones, la información que al usuario le gustaría ver basado en información acerca del mismo (como localización, historial de búsquedas, y elementos a los que les dio clic en el pasado). Como resultado, los usuarios son alejados de la información que no coincide con sus puntos de vista, aislándolos efectivamente en burbujas ideológicas y culturales propias del usuario.

Por otra parte, existe la burbuja de los medios. Jack Shafer lo cuenta en ‘The Media Bubble Is Worse Than You Think’, un artículo en el que explica desde 2016 la isolación de los principales medios estadounidenses originarios y que perviven en la Costa Este y Oeste. Existe una desconexión entre los votantes y los medios consolidados en ciudades como Washington, Nueva York, Los Angeles y San Francisco, respecto a los ciudadanos y medios del centro del país.

Cuckservative

Citando a José Luis Fuentecilla, ‘Cuckservative’ es una expresión peyorativa que es una fusión de ‘cuckold’ y ‘conservative’. “Cuckold”, derivada de ‘cuckoo’ (cuco), designa maridos cornudos y padres que crían sin saberlo hijos que no son biológicamente suyos -por aquello de que el cuco pone sus huevos en nidos ajenos. En castellano se podría traducir como ‘cornuservador’. Los derechistas alternativos acusan a los republicanos como ‘cuckservative’ que aceptan las ideas de la izquierda dentro de los valores sociales del conservadurismo.

Crooked Media

La campaña electoral de Donald Trump ha tenido dos grandes objetivos: Hillary Clinton y los llamados ‘crooked media’. Por ‘crooked media’  se traduciría como medios ‘fraudulentos’ o ‘deshonestos’ que según Trump han hecho campaña en su contra, mintiendo y no explicando la verdad (su verdad). “Si los medios de comunicación repugnantes y corruptos me cubrieran con honestidad y no pusieran falsedades en mis declaraciones, estaría superando Hillary en un 20%”, ha llegado a decir el candidato republicano.

Hechos alternativos

Kellyanne Conway, consejera de Trump, dijo a la NBC que Sean Spicer estaba ofreciendo “hechos alternativos” (alternative facts) cuando le dijo a los reporteros en la Casa Blanca que “esta era la mayor audiencia para presenciar alguna vez una inauguración, y punto”. La investidura del presidente estadounidense ha creado nuevas palabras, otra vez.

MENTIRAS BLANCAS

Hope Hicks, directora de Comunicaciones de la Casa Blanca, dice que trabajar para Trump requiere a veces decir “mentiras blancas”. Hicks fue entrevistada este martes por el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes en el marco de una de las investigaciones del Congreso en torno a la intromisión rusa en las elecciones presidenciales 2016. Allí, a puertas cerradas, Hicks le dijo a los investigadores que su trabajo para el presidente Donald Trump de vez en cuando requería que ella dijera “mentiras blancas”, según indicó el New York Times.

Mogul

El Servicio Secreto estadounidense ha asignado al presidente electo Donald Trump, el nombre en código ‘Mogul’ (Magnate), una designación que se utilizará para las operaciones de protección y en los documentos oficiales de este organismo federal. Su rival demócrata en las elecciones, Hillary Clinton, tenía el nombre asignado ya desde hace años, ya que ‘Evergreen’ (Perenne) le fue asignado cuando se convirtió en primera dama gracias a la victoria de su marido, Bill ‘Eagle’ (Águila) Clinton en las elecciones presidenciales de 1992.

Posverdad

Las mentiras que tienen más importancia que las verdades. La verdad como sentimiento y no como hecho. No es algo nuevo. Los ‘Protocolos de los Sabios de Sión’, un bulo creado en la Rusia zarista para justificar el antisemitismo es uno de los ejemplos universales.

Un punto en el cual ya no importa que un hecho sea verdad o mentira, sino lo que los votantes “sientan” hacia ese hecho. Su importancia en los últimos tiempos ha hecho que el Diccionario de Oxford, haya declarado la “posverdad” [como recomienda Fundeu – gracias Pablo Rodríguez en tu comentario-] como la palabra del año. Nunca ha sido más fácil que ahora contrastar información pero nunca ha sido más fácil colar mentiras a la opinión pública.

Por cierto, la institución también ha hecho públicos qué términos quedaron finalistas. Y hay sorpresas política interesantes: ‘Alt-Right’ y ‘Brexiteer’ (persona a favor de la salida de Reino Unido de la Unión Europea).

Trumpismo

El republicano Mitt Romney aseguró que en la campaña electoral estaban en juego “el ‘trumpismo’ contra el republicanismo” y acusó a Trump de mantener posiciones contrarias al Partido Republicano como supuesto racismo, xenofobia, intolerancia religiosa e incitación a la violencia. Romney verbaliza el movimiento alrededor del candidato heterodoxo. El republicanismo clásico se conjuró contra el trumpismo pero la ola de Trump ha arrastrado a muchos hacia una nueva concepción del derechismo nacionalista estadounidense. El ‘trumpismo’ se asocia al populismo y su proteccionismo viene a sumarse a las implicaciones negativas que para la UE supone el complicado proceso del Brexit. A ello se añaden las dudas en torno al euro y el desafío de los populismos antieuropeos, con elecciones cruciales en Francia y Alemania el año próximo.

Para el escritor estadounidense Ben Tarnoff, “la gran fortaleza del ‘trumpismo’ es que “al romper con la ortodoxia republicana en temas económicos, puede explotar más eficazmente la ansiedad y la frustración que siente la gran mayoría de los estadounidenses que todavía vive bajo la larga sombra de la Gran Recesión”.

 

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