Hechos significativos: trivialización

1.- Estado de emergencia.

El viernes Donald Trump declaró el Estado de Emergencia (NE) a causa de la situación que se vive en la frontera con México. El literal del argumento reza “principal punto de entrada de criminales, miembros de bandas y narcóticos ilícitos”.

Una Emergencia Nacional se declara para otorgar al gobierno recursos de los que normalmente no dispondría. La ley que lo regula es la NEA del 14 de septiembre de 1974, aprobada por el 94º Congreso, en el que Carl Albert (D – OK) era el Speaker del Congreso, en que ambas cámaras tenían mayoría demócrata y el Presidente era Gerald Ford.

Hasta la fecha se han declarado 59 NEs (8 pre-NEA): Carter 2, Reagan 6, 8 Clinton, 12 Bush-43, 11 Obama y 3 Trump. Dado que las NEs tienen un principio y un fin, decir que 32 siguen activas, contando la de ayer. 10 de Obama, 11 de Bush-43, 6 de Clinton y 1 de Carter. La de Carter fue provocada por la crisis de los Rehenes de Irán y congelaba todos los activos iraníes en EE.UU.

Muchos de ellas buscan dar prerrogativas al Presidente sobre situaciones críticas en otros estados, permitiendo bloqueos a personas y transacciones con origen en Burundi, Venezuela, Ucrania, República CentroAfricana, Yemen o contra mafias rusas, italianas, japonesas o mexicanas. De hecho, de las dos que tiene abiertas Trump, una es contra el conflicto Rohingya en Myanmar y otra contra Nicaragua.

Pero la del viernes ha traído más ruido que el que normalmente trae una orden de este tipo. Recordemos que Trump necesitaba $5,7mil millones. Con la NE dispone ahora de 8mil millones que puede gastar a discreción en la frontera, sin haber pasado por la aprobación del Congreso y haciendo uso de una herramienta que ya había anunciado que utilizaría.

El anuncio se hizo desde el Rose Garden y fue una intervención con preguntas que duró cerca de 50 minutos. Saltó de tema en tema; China, Korea del Norte y un merecido Nobel de la Paz, ataques a su nueva enemiga, y antes aliada, Ann Coulter y, mención especial, el por qué durante dos años de mayoría republicana en ambas cámaras, no había logrado el dinero. ¿Responsable? Paul Ryan, el hasta enero Speaker de la Cámara de Representantes y, también hasta enero, congresista republicano por el 1º de Wisconsin.

En definitiva: ya hay dinero y no lo han pagado los mexicanos.

2.- Repercusiones legales.

Por supuesto oposición y prensa (muchas veces parecen lo mismo) han ido contra Trump: por trivializar una figura tan importante como la NE; por sobrepasar su capacidad ejecutiva; por saltarse un poder como es el legislativo, por una débil argumentación… y es en esta última donde las cosas parecen ponerse para la Casa Blanca.

En Pennsylvania Av. no deben tener muy claro la legalidad del proceso completo, ni siquiera de la justificación porque, algo que era esperable, no ha bastado con los 50 minutos de rueda de prensa porque al poco salió Stephen Miller, asesor político de Trump, a justificar el acto afirmando que “Si el Presidente no puede defender el país, estaría faltando a su obligación constitucional”.

Pero la batalla no ha llegado solo por el lado político, sino que el flanco legal podría estar descubierto. Xavier Becerra, Fiscal general de California esta preparando una acción legal contra la decisión en conjunto con otros estados. Que sean estados afectados por la decisión o no… ¿Qué más da? Es una batalla contra el Presidente en la que éste les ha dado la justificación.

Pero en mi opinión, Becerra se ha ido un poco del marco. Afirmó que “hay pruebas suficientes para demostrar que esta no es la crisis del 11 de septiembre a la que nos enfrentamos en 2001; no es la crisis de rehenes de Irán que enfrentamos en 1979. Ni siquiera es el tipo de emergencia nacional en la que estamos tratando de tomar medidas contra un enemigo extranjero o de evitar algún tipo de daño que pueda afectar a los estadounidenses en el extranjero”.

Efectivamente, no lo es, pero tampoco todos los NE se han declarado exclusivamente por los motivos indicados arriba. Parecería como si Becerra estuviera seguro de que nadie va a verificar y menos discutir, ya que es otro capítulo Trump.

Puede tener razón en la seguridad de la frontera para prevenir la entrada de marihuana, heroína y metanfetamina, pero no es el único punto d entrada y otros muchos son puertos de acceso legal. El muro es un símbolo de su primera campaña y sin muro, no hay simbología presidencial, al menos no para este Presidente.

3.- Hablando de Marihuana…

Hablando de Marihuana, Kamala Harris, demócrata, senadora por desde 2017, que fuera Fiscal General del Estado de California de 2011 a 2017 y ahora candidata a las primarias de su partido a las presidenciales, ha declarado esta semana que consumió marihuana y que apoya la legalización de esta droga. “Hace mucho tiempo” (por supuesto), pero así fue.

A ver… el verbo “to vet” tiene una acepción que es “hacer un cuidadoso y crítico examen” de alguien o algo. Ocultar cosas ha traído tan mal resultado últimamente, sobre todo si ha sido en presencia de testigos, para tantos candidatos, que los actuales están sacando de los armarios sus cadáveres en aquellas situaciones más razonables para hacerlo.

Harris lo ha hecho en el programa de Charlamagne Tha God, un locutor de radio que no ha tenido nunca ningún problema con decir que fuma marihuana, sólo o en compañía de otras.

4.- Pedir perdón

Para que vean otro ejemplo de sacar a la luz cosas de las que uno puede no sentirse orgulloso o que pueden estallar en cualquier momento, la semana pasada Elizabeth Warren se disculpó por haber se identificado a sí misma como nativa-americana durante casi dos décadas.

Poco antes se sometió a un análisis de ADN para probar que sí era en parte cherooke, algo que ni siquiera en sus propias filas cayó bien y fue muy criticado. Pero la historia se remonta más atrás y es que desde que Warren decidió mostrarse como activo azote de Trump, éste utilizó “Pocahontas” para referirse a ella en tono humor-despectivo.

¿Todo por qué? En 2012 Warren se presenta a senadora por el estado de Massachusetts contra Scott Brown, que entonces era senador, el que había ganado el asiento que había dejado vacante Ted Kennedy y, en ese momento, mi jefe.

En esa campaña salta que en los 90 Warren había marcado la casilla de minoría étnica en su solicitud en un puesto de profesor de derecho en Harvard en un momento que esta universidad se enfrentaba a mucho ruido por no ser un modelo de inclusión. Le dieron el puesto y es que el puesto incluía la tenencia de por vida (tenure) haciendo de Warren la primera mujer de una minoría en lograr una posición semejante

En aquella campaña ella se mantuvo firme en su declaración y llegó a hacer una entrevista en TV pocos días antes de la elección en su propia casa y en la que dijo que tenía allí mismo una prueba de pertenencia a una tribu nativo-americana.

Seis años más tarde y ante una campaña presidencial, arranca su campaña pidiendo perdón.